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jueves, 8 de noviembre de 2007

Parejas españolas contratan por catálogo a madres de alquiler en Estados Unidos

Decenas de parejas españolas han viajado a Estados Unidos para contratar los servicios de las llamadas madres de alquiler. Los matrimonios que no pueden engendrar pagan entre 60.000 y 75.000 euros a cambio de que una mujer les ceda su útero. Una empresa de California asegura que ocho parejas españolas viajarán en agosto al país para formalizar los contratos.

Esta práctica es ilegal en España, según la Ley de Reproducción Asistida, pero está extendida en Estados Unidos. Varias empresas de ese país ofrecen en sus páginas de Internet catálogos en los que se muestran las fotografías de las madres disponibles con información específica de cada una de ellas. Un simple clic en la foto, y las parejas pueden disponer de todo el historial médico de la gestante, además de otros datos como la raza, el origen, la religión, rasgos de la personalidad y estudios que ha cursado.

La mayoría de ellas son chicas de entre 25 y 35 años que ya han tenido hijos con sus respectivas parejas pero que no tienen experiencia como madres de alquiler. De la cantidad que pagan los solicitantes ellas obtienen unos 16.000 euros, entre un 20% y un 25% del total. El resto se lo queda la empresa, según señala el responsable de una de ellas, que asegura que la mayor parte se utiliza para pagar el proceso médico, los contratos y la estancia de la pareja en Estados Unidos hasta que el embrión se implanta en la madre de alquiler.


El procedimiento más frecuente es el siguiente: los matrimonios españoles que solicitan una madre de alquiler lo hacen porque la mujer de la pareja carece de matriz, bien porque tenga malformaciones genéticas o porque haya sido operada tras un cáncer o un tumor uterino. Ante la imposibilidad de que el embrión pueda anidar, la pareja se pone en contacto con una empresa en Estados Unidos y elige en su catálogo a la futura madre gestante.

El siguiente paso es viajar al país. Una vez allí, los abogados de la empresa establecen las condiciones del contrato y el centro en el que se realizará el proceso médico. Son contratos “a la americana”, donde se acuerdan con pelos y señales las exigencias que tendrá que seguir la gestante durante el embarazo: si puede fumar o no, la alimentación que debe tomar y los ejercicios que debe realizar.

Una vez firmado el acuerdo, la mujer que carece de útero es sometida a una estimulación de la ovulación mediante fármacos que favorecen la producción de óvulos, según explica el doctor Buenaventura Coroleu, jefe del Servicio de Medicina de la Reproducción del Instituto Universitario Dexeus, en Barcelona. “Tras 15 días de estimulación se obtienen los óvulos por vía vaginal, con una pequeña intervención quirúrgica, y son inseminados con el semen de su pareja. Dos días después de la fecundación se obtiene el embrión, que se implanta en el útero de la gestante”, indica.

Éste es el procedimiento más frecuente. En otras ocasiones, la mujer que carece de matriz tampoco tiene ovarios. En ese caso, las empresas facilitan madres de alquiler que ofrecen, además del útero, sus óvulos. La pareja pasa los meses de embarazo en España, en contacto telefónico y a través de videoconferencias con la gestante. Días antes del parto viajan a Estados Unidos para recoger al bebé.

Los problemas legales en España se podrían dar al regreso, aunque según señala el abogado de familia Luis Zarraluqui, las autoridades españolas tienen muy difícil detectar que se ha recurrido a una madre de alquiler, ya que el matrimonio obtiene un certificado médico que acredita que el niño es suyo. Ahora bien, si la madre gestante denunciase en España que dio a luz al bebé, las leyes españolas le serían favorables. El acuerdo se declararía nulo y la mujer recuperaría al niño. La Ley de Reproducción Asistida que regula este asunto es de 1988. La última reforma es de 2005, pero no toca ese punto.

En Estados Unidos la práctica es legal en algunos estados. En otros se permite además la adopción por encargo. Y los límites entre el concepto de madre de alquiler y este tipo de adopción no están siempre claros. El caso de Carmen Cervera, la baronesa Thyssen, es un ejemplo de ello. Hace unas semanas anunció que iba a ser madre a los 63 años adoptando a dos niñas en Estados Unidos que aún no habían nacido. La razón que dio la baronesa para viajar hasta el país norteamericano fue “porque allí ha sido posible”.

La adopción pactada es una práctica ilegal en España. Según Zarraluqui, lo esencial para adoptar a un niño en nuestro país o en el extranjero es conseguir el certificado de idoneidad. “Al adoptante tiene que examinarle la comunidad autónoma y evaluar si se cumple los requisitos”.

Sin embargo, las autoridades españolas no podrían inmiscuirse en los procedimientos utilizados por una familia estadounidense para adoptar o concebir a un niño, incluso si esos métodos no se ajustan a las leyes españolas. Ése sería el caso de la baronesa si tuviese la nacionalidad estadounidense. Este periódico preguntó a la secretaria de Carmen Cervera si la baronesa poseía la nacionalidad estadounidense. La respuesta fue: “La baronesa tiene varios pasaportes”.

En la República Checa aparecen las primeras madres de alquiler



En la República Checa, al igual que en todo el mundo, existen mujeres desesperadas por no poder disfrutar de la maternidad, parejas sin ninguna posibilidad de tener hijos. La única solución para ellos es encontrar una madre de alquiler, es decir, una mujer dispuesta a someterse a una fecundación artificial y a cederles, nueve meses después, a su hijo. En algunos países se trata de una práctica común y corriente y existen allí hasta agencias que se dedican a buscar madres de alquiler.

La situación en la República Checa es otra. La modalidad de las madres de alquiler no está permitida, ni tampoco prohibida por las leyes checas. Sin embargo, según las normas jurídicas, como madre es considerada la mujer que le lleva a un niño al mundo. De allí que ninguna ley obligue a la "madre alquilada" a entregar el niño a la pareja que se puso de acuerdo con ella.

"En ello consiste el riesgo que corren todas las parejas checas que se deciden por contratar una madre de alquiler." Así advierte el abogado Zdenek Zeman, que ofreció a los medios de comunicación informaciones sobre las primeras madres de alquiler en la República Checa. Según el abogado Zeman, dos parejas le solicitaron ayuda porque la madre de alquiler se negó a entregarles al niño después del parto. En ambos casos, el tribunal decidió a favor de la madre de alquiler.

Proyecto de ley para legalizar la maternidad compartida en parejas de lesbianas en Gran Bretaña


El concepto de la familia conformada por dos madres está por ser convertida en ley por primera vez en la historia. Los expertos dicen que este proyecto de ley marcará un cambio histórico respecto a como las familias son definidas a nivel legal. El proyecto de ley “Human Tissues and Embryos” será anunciado la semana próxima. Este proyecto le otorgará a las dos mujeres que formen parte de una relación de pareja el status legal de paternidad cuando una de las dos dé a luz mediante fertilización asistida.

En estos casos, ningún hombre (por ejemplo, el donante de esperma) podrá ser tratado como el padre, para evitar que el niño en cuestión tenga tres padres a nivel legal. Este cambio fue condenado por asociaciones pro-familia luego de calificarlo de ser un "peligroso experimento social", mientras que aquellos que apoyan el proyecto adujeron que el mismo es "lógico y justo". El proyecto de ley refleja el hecho de que en una pareja heterosexual, cuando una mujer es inseminada con el esperma de otro hombre, la figura legal del padre no tiene ninguna conexión biológica con el niño en cuestión.

Los hombres gays que decidan tener hijos mediante alquiler de vientres o adopción no están cubiertos bajo esta nueva legislación. El proyecto indica que donde se debería indicar la referencia al padre del niño en cuestión en la partida de nacimiento, allí debería figurar la mujer de la pareja que no dio a luz. Aquellos en contra de esta ley indicaron que no existe sustituto para una unidad familiar en la que un niño es criado por un padre y una madre.

Norman Wells, de la asociación Family Education Trust, fue quien aseguró que este era un peligroso experimento social. "El hombre y la mujer no son intercambiables como figures paternas". El doctor Anthony Cole, presidente del Medical Ethics Alliance, declaró que "no está bien que un niño no tenga padre. Existe evidencia que los niños, particularmente los varones, necesitan una figura masculina en sus vidas". Los líderes religiosos también se encuentran preocupados por este tema. El Obispo de Winchester, el Reverendo Michael Scott-Joynt, dijo en el mes de agosto que "no está bien que el estado construya un sistema que permita traer niños a este mundo sin asegurarse que el niño tenga un padre.

El proyecto de ley tendría que estar fijándose en afianzar la figura paterna en el contexto de los tratamientos de fertilización asistida". Si llega a ser aprobada, la ley también les permitirá a los niños nacidos por medio de donación de esperma o de óvulos tener un acceso limitado a la información sobre los otros niños que hayan nacido del mismo donante.

Fuente: SentidoG.com

Madre alquila vientre en Argentina

A continuación tuvimos el día de las Abuelas de Plaza de Mayo. 30 años de vida. 30 años buscando a los nietos robados y privados de identidad. 30 años de tenacidad. 88 seres que fueron encontrados. Más de 400 que quedan por encontrar. 30 años de tenacidad sin romper un vidrio, sin tirar una bala, a cara descubierta.

Los argentinos tenemos a la madre en la punta de la lengua. Cuando vemos fútbol, cuando comparamos las cifras del Indec con las que nos proporciona el supermercado, cuando manejamos en la ciudad. Por esa cosa de los Días de la Madre, estos días la palabra madre ha tenido un sonido que remite a la ternura, porque celebramos su día. Detesto los días mandados por el consumismo publicitario pero, ya que el día nos agarró de las solapas, aprovecho para hablar de algunas madres muy especiales.

Entre ellas recuerdo a las porfiadas las madres del dolor, de la dignidad, de la memoria, a las madres que desde la pobreza multiplican los panes y los sueños de sus hijos. Y retomo palabras del epílogo de mi libro “Madre argentina hay una sola”:
Ellas nacieron para semillar semillas. Para nacer lo nacido. Ellas hablan con el alarido y hablan con el silencio. Pueden vadear el hambre y el frío y el dolor. Saben, ellas, convertir a la intemperie en abrigo y en linterna a la desgracia. Son la luz que atraviesa esa demasiada noche instaurada por los dueños de la vida y de la muerte. Ellas se tutean con el milagro pero no esperan que les caiga del cielo. Una de dos: lo hacen o lo hacen, al milagro.

Ella siempre van, van cuando van y van cuando están de vuelta. Ellas van hacia adelante aunque sólo giren: son la memoria del círculo. Ellas, al miedo, lo dejaron sin uñas sin dientes sin aliento, lo destriparon. Ellas, al miedo, lo convierten en un furioso pan.

Cultísimas o desheredadas de alfabeto, a la hora de la desgracia y del dolor de los dolores, ellas, son iguales. Todas tienen dientes en la voz y uñas en los dientes. No necesitan brújula, para eso sus corazones. No necesitan armas, para eso sus corazones. Llegado el caso, ellas, pueden ladrar y pueden relinchar y aullar también. Y pueden voltear la muralla y correr de lugar la pirámide. Y pueden hacer hablar a la piedra, y más todavía: pueden deletrear el desierto arena por arena hasta encontrar la arenita (el hijo, el nieto) que buscaban. Y cuando encuentran a su arenita le dicen “hijo mío”. Y lo están abrazando.

Ellas tienen el optimismo de la memoria. Y cuando llegue el momento de rajarle el vientre al Apocalipsis –ese momento llegará, llegará–, ellas serán las que hagan profundo el tajo. No les temblará el pulso. Después del tajo, desde muy adentro le arrancarán una aurora, al Apocalipsis. Entonces, ellas acunarán al nuevo día, ellas le arrimarán el pezón y le darán de mamar. Y la Vida no tendrá más remedio que continuar, por ellas, las esposas de la Vida; por ellas, las mujeres de la Vida.
Hablando de madres, hablando de vida, traigo aquí el caso de una que fue noticia hace unos tres meses, pero ya se nos traspapeló.

No el diablo, a las malas noticias las carga esa que, según dicen, es la única verdad, la realidad. Paula V., con 27 años, cuatro hijos de entre 8 meses y 3 años, un marido que se borró del mapa, acorralada por el hambre, un día del julio del 2007 después de Cristo decidió ofrecer su vientre en alquiler. Luego de la noticia que publicó La Voz del Interior, en una semana Paula recibió siete llamadas de interesados en arrendarle el cuerpo. Y escuchó también algunos amagos de solidaridad y/o caridad.

Vuelvo sobre el recorte del diario. Lo estoy mirando. Vuelvo sobre esa madre. Ahí está Paula en la foto del diario: se la ve con sus criaturas; todos de espalda, juegan. Ella, de perfil, respira con la boca entreabierta. Mira el suelo. Los hombros de Paula son los de una condenada, pero no los de una resignada. Mira el suelo. El suelo no le devuelve la mirada. Su contrato de vientre será cada vez por nueve meses. Para este alquiler crucial Paula V. no firma ningún contrato, no exige ningún garante. Ella entrega la casita de su vientre sin que medie ninguna inmobiliaria.

En la foto de ese diario traspapelado Paula V. sigue mirando el suelo. El suelo no es el cielo. Ni el cielo es el cielo, para ella.

¿Es triste la noticia? Más triste es la realidad. Y más triste aun es negar la realidad.

Pero debajo de la dolorosa noticia triste hay algo conmovedor: esta mujer que alquila su vientre no ha sido derrotada. Ella también pertenece a esa tenaz, porfiada, columna de madres atormentadas, alocadas, que buscan y buscan y buscan un amanecer después de tanta y tanta y tanta noche. Noche, es decir, indiferencia. No hay caso con ellas, y la Vida les abre camino. No hay caso, no se cansan de resucitar. Ellas, si no es hoy, conseguirán lo que buscan, después que el fin del mundo pase.

Una mujer japonesa da a luz a su nieto como madre de alquiler

Una mujer japonesa en la cincuentena dio a luz a un niño que ha llevado en su vientre para su hija, que es incapaz de concebir debido a que no tiene matriz por un cáncer, dijo una comadrona el domingo.

El caso aumentará probablemente el debate en Japón sobre los nacimientos por madres de alquiler, a las que el gobierno y una asociación médica clave se oponen.

Yahiro Netsu, principal dirigente de una clínica de maternidad en Nagano, dijo en una rueda de prensa que la mujer dio a luz en la primera mitad de 2005 utilizando un óvulo de su hija y esperma de su yerno, ambos en la treintena.

La agencia de noticias Kyodo dijo que era la primera vez en Japón que una mujer había actuado como madre de alquiler para el hijo de su hija - o lo que es lo mismo, su nieto.

Netsu dijo que el bebé - cuyo sexo no ha sido revelado - fue primero registrado como hijo de la madre de alquiler y después adoptado por su hija y su yerno.

El Ministerio de Justicia japonés tomó la postura de que la mujer que da a luz, no la madre biológica, es la madre del niño, lo que los críticos dicen es una postura que ignora el interés del niño.

Netsu, que ha desafiado a una asociación médica y ha ayudado a otras parejas a tener hijos a través de madres de alquiler, instó a la comunidad médica y al gobierno a que revisé sus políticas.

"Quiero que debatan el asunto, llega a ser un asunto para todos", dijo en una rueda de prensa en Tokio.

La cuestión llega tras un caso en el que una pareja de celebridades japonesas ha tenido gemelos por una madre de alquiler y se les impidió registrar a los niños como propios. Actualmente se encuentran peleando su caso en los tribunales.

Ha habido caso de mujeres que han actuando como madres de alquiler que han dado a luz a sus nietos, en EEUU y Reino Unido, dijo el periódico Yomiuri Shimbun.
Fuente: Reuters

Alquilar Madres en India es más barato

Anand, India. A medida que desaparecen los trabajos temporales, Saroj Mehli ha encontrado lo que le parece un estupendo arreglo. Es una pega de nueve meses donde no exigen habilidades especiales, y el único trabajo serio viene al final -cuando da a luz.

Si todo sale bien, Mehli, 32, dará a luz a un saludable bebé a principios del próximo año. Pero no se unirá a sus otros tres hijos, sino que será entregado a una pareja estadounidense que no pueden tener hijos ellos mismos y están pagando a Mehli para que lo haga por ellos.

Le pagarán cinco mil dólares por ser madre de alquiler, una fortuna que, con su salario de maestra en una aldea cerca de aquí, le tomaría más de seis años en ahorrar.

"Podrá renovar la casa, o ampliarla, o gastar el dinero en la educación de mis hijos, o en la boda de mi hija", dice Mehli.

Más allá del dinero, dice, está la recompensa de causar la felicidad de una pareja sin hijos en Estados Unidos, donde un servicio semejante les costaría miles de dólares más, para no mencionar las potenciales trabas legales.

Llevados por muchos de los mismos factores que han impulsado a hombres de negocios occidentales a encargar algunas de sus operaciones a India en los últimos años, un número creciente de parejas infértiles del extranjero están llegando aquí a la búsqueda de mujeres como Mehli que están dispuestas, en efecto, a alquilar sus vientres.

La tendencia es evidente para doctores como Indira Hinduja, quizás la especialista en fertilidad más prominente de India, que recibe una petición del extranjero una semana por medio. También se puede detectar en internet, donde hace poco una joven india publicó un anuncio en un sitio de clasificados ofreciéndose a tener un hijo para una pareja de indios en el extranjero.

Luego está el dramático ejemplo de la familia de Mehli. Dos de sus hermanas han sido madres de alquiler -una de ellas para extranjeros-, lo mismo que su cuñada. Mehli finalmente decidió hacer lo mismo, con el entusiasta consentimiento de su marido, un barbero, y la guía de una doctora de la localidad que se ha convertido en una pequeña celebridad al encargarse de más de una docena de madres de alquiler en los últimos dos años, tanto para parejas indias como extranjeras.

Algunos ven esta práctica como la consecuencia lógica del rápido crecimiento económico de India y la liberalización de los últimos quince años, un perfecto encuentro entre la oferta y la demanda en un mercado globalizado.

"Es un negocio redondo", dice S.K. Nanda, ex secretario de salud aquí en el estado de Gujarat. "Es una iniciativa completamente capitalista. No hay nada poco ético en esto. Si la lanzaras en algún lugar entre Bengala del Oeste y Assam" -dos estados golpeados por la miseria-, "tendrías un montón de interesadas".

Otros no están tan seguros sobre las implicaciones morales, y se muestran preocupados sobre la explotación de mujeres pobres y de los riesgos en un país donde al año mueren cien mil mujeres como resultado del embarazo y el parto. Las parejas ricas de Occidente pagan a las mujeres indias el uso de sus cuerpos, dicen, y eso es en el mejor de los casos de mal gusto, y en el peor, inescrupuloso.

"Estás colocando en peligro la vida de la mujer que será madre de alquiler", dice C.P. Puri, directora del Instituto Nacional de Investigación de la Salud Reproductiva en Mumbai (antiguamente Bombay). "Es por eso que pienso personalmente que es algo no debería convertirse en un negocio".

Ambas partes del debate concuerdan en que el negocio de la fertilidad en India, incluyendo "el turismo reproductivo" de extranjeros, es potencialmente enorme. Las cifras actuales son difíciles de determinar, pero el Consejo Indio de Investigación Médica estima que ayudar a los residentes y visitantes a tener hijos podría prosperar y convertirse en una bullente industria de casi seis mil millones de dólares al año.

"Definitivamente va a aumentar con la educación y la alfabetización, especialmente en un país como India", dijo Gautam Allahbadia, un especialista de la fertilidad en Mumbai que ayudó recientemente a un pareja de Singapur a encontrar a una madre de alquiler. Ha recibido peticiones similares de Estados Unidos, Israel y España.
Pequeño Boom de Bebés En la vanguardia de la naciente industria se encuentra esta pequeña ciudad, donde la ginecóloga Nayna H. Patel preside un pequeño boom de bebés. Pero ocho de sus recientes e inminentes recién nacidos no se sumarán a la población de cien mil habitantes de Anand: Tres de los bebés están destinados a Estados Unidos, dos a Gran Bretaña y tres a otras partes de India. (Seis otros intentos no tuvieron éxito).

Antes de que la práctica de Patel empezara a llamar la atención nacional e internacional, Anand fue famosa durante décadas como la capital lechera de India, el hogar de la cooperativa lechera más exitosa del país.

Ahora la ciudad también hace alarde de contar con 20 jóvenes mujeres que se han ofrecido voluntariamente para ser implantadas con embriones en la clínica de Patel. Algunas ya han pasado por el proceso y están ansiosas esperando una segunda ronda.
Los clientes potenciales se enteran de Patel informalmente o a través de redes formales online y en sitios en la web que tienen que ver con asuntos de infertilidad. Para cuando la contactan, y gastan el tiempo, la energía y el dinero para llegar aquí, están normalmente desesperados por tener hijos y a menudo emocionalmente destrozados después de años de intentos y fracasos.
Patel ha fijado algunos criterios para los que recibirán su ayuda: solamente parejas sin hijos en las que la esposa sea infértil o físicamente incapaz de portar un feto en su vientre.

Del mismo modo, las potenciales madres de alquiler deben tener entre 18 y 45 años, tener buena salud, y deben ser madres en sí mismas, por razones psicológicas y físicas: físicas, de modo que sepan qué les espera en cuanto a sus cuerpos, y psicológicas, de manera que tengan menos problemas a la hora de entregar un bebé porque ya tienen hijos. El óvulo que contribuye al embrión no será nunca propio, y provendrá de una donante anónima o de la mujer que quiere ser madre, y será fertilizado normalmente in vitro.

Las dos partes firman un contrato según el cual los futuros padres pagan los cuidados médicos y la madre de alquiler renuncia a sus derechos al bebé, una disposición que apacigua los temores de muchas parejas extranjeras. En Estados Unidos, por ejemplo, donde las leyes varían de estado a estado, la madre de alquiler tiene a veces una oportunidad después del nacimiento de reclamar la maternidad del bebé, lo que puede precipitar espeluznantes guerras legales.

En Anand las voluntarias son recordadas repetidas veces por Patel y su personal que los fetos en sus vientres no son suyos. Deben entregar a los recién nacidos dentro de dos días después del parto. De momento no han surgido problemas con que se forme un vínculo demasiado estrecho entre madre de alquiler y bebé, dijo Patel.

"La primera pregunta es: ‘¿Está bien el bebé?’ La segunda es: ‘¿Está contenta la pareja?’ Y luego dicen: ‘Gracias a Dios’", dice Patel. "Y después de eso ya no vuelven a pensar en el asunto".

Reconoció que el dinero era el principal motivo de estas mujeres para ser madres de alquiler; sin el dinero, la lista sería corta, si no inexistente. Las remuneraciones varían normalmente de 2.800 a 5.600 dólares, una fortuna en un país donde el ingreso per cápita anual gira sobre los quinientos dólares.

Pero Patel también mencionó componentes culturales: una empatía con las parejas sin hijos aquí en una sociedad que considera la progenitura casi como una obligación sagrada, y las enseñanzas hindúes que proclaman que serás recompensado en tu próxima vida por las buenas acciones que hagas en esta.

"Esas parejas no tienen hijos propios, y puedo entender cómo se sienten", dijo Smita Pandy, 27, que tiene dos hijos propios y estaba a punto de dar a luz por encargo de una pareja india. "Seré feliz porque ellos podrán tener su hijo".

Su marido, Jagruth, lo ve de este modo: Tal como él y su familia viven en una casa alquilada, el vientre de su esposa también provee de refugio temporal -a cambio de dinero- de un bebé que pertenece a otros.

A pesar de su aspecto liberal, las actitudes tradicionales sobre el sexo y la procreación, que hacen de las madres de alquiler algo incomprensible y tabú para muchos, todavía predominan en el campo de India. Mehli, la mujer que accedió a ser madre de alquiler para una pareja estadounidense, ha inventado una historia para sus vecinos.

"Les diré que estoy embarazada con un bebé de mi marido, y cuando me separe del bebé, les diré que murió", dijo.

No se preocupa sobre los potenciales efectos negativos del embarazo sobre su propia salud física o mental. Pero es una cuestión que preocupa a Puri, la directora del instituto de investigación sobre la salud reproductiva en Mumbai.

"Si examinamos quiénes se convertirán probablemente en madres de alquiler por el beneficio económico, veremos que se trata de mujeres de condición socio-económica baja", dice Puri. "Si examinamos la mortalidad y los índices de enfermedad asociados con el embarazo y el parto, se produce mucho más en esta clase de gente".

India no tiene leyes que regulen la industria de la fertilidad, sólo directrices no vinculantes del consejo nacional de investigaciones médicas. El grupo ha instado al gobierno a implementar leyes que garanticen la protección de todas las partes. Se enfadan cuando se compara a las madres de alquiler con la gente que vende sus órganos, un acto que describen como perverso y completamente diferente del aprovechamiento del ciclo maternal natural.

"No estás perdiendo ningún órgano", dice Patel. "El embarazo y el parto son cosas fisiológicas. Cuando te sacan un riñón, se convierte en patológico".

Colmadas de Regalos
Además, muchas de las madres de alquiler son colmadas con regalos de alimentos y medicinas y supervisadas con una solícita atención por los padres en espera, habitualmente gente educada y sofisticada que quieren asegurarse de que su inversión produzca el fruto deseado.

El estadounidense que contrató a Mehli dijo que él y su esposa habían revisado todas las opciones de tener un hijo a la luz de su histerectomía hace diez años. Las madres de alquiler eran una posibilidad, pero a un mínimo de 20 a 25 dólares en Estados Unidos "los costes involucrados estaban fuera de mi alcance", dijo el hombre, que pidió ser identificado solamente por su apellido, Singh, debido a que es un tema delicado.

Su doctor propuso que Singh y su mujer buscaran una solución en India. Debido a que Singh es de origen indio -como muchos de los extranjeros que buscan aquí a madres de alquiler-, la idea le agradó.

Viajó recientemente a Anand una calurosa tarde para reunirse con Mehli, firmar el contrato y donar el semen, que será unido a un óvulo de una donante anónima.
"Me conforta saber que ella tiene hijos, y que su marido esté hoy aquí y que pueda hablar con él", dijo Singh, que vive en el oeste de Estados Unidos. "Me da más confianza de que yo o alguien de la familia pueda visitarla durante el embarazo".
Los costes de una fertilización in vitro y la madre de alquiler llegarán a unos 7.200 dólares. Incluso considerando los gastos de viaje, los costes generales serán mucho menores que en Estados Unidos, dijo, cuando estaba en la oficina de Patel.
En el vestíbulo, una docena de mujeres descalzas con coloridos saris esperaban pacientemente para ver a la doctora. Sobre sus cabezas, clavadas en la pared, había notas de agradecimiento de padres orgullosos y fotografías de sus bebés sonriendo o durmiendo.

Para esta misma fecha el próximo año, Singh espera estar entre las notas de esa pared.

El tabaco dificulta la implantación del embrión en el útero